
En los talleres del fuego, hemos experimentado con varios materiales y tareas…. un recorrido por el proceso del ser humano que nos resuena por dentro y que nos muestra cosas de nuestra interioridad y de nuestra conducta. Con los materiales y el fuego danzamos y aprendemos, nos proporcionamos y nos abrimos a la creatividad.
El momento social actual es un momento inestable, sin tiempo, lleno de desconfianza y ultraindividualista de cada uno a lo suyo. Los talleres son una oportunidad, porque producen justo lo contrario a lo que se impone en el medio, juntarse hoy con más de 20, 30, 40, 50 personas, sin prisa, con ganas de aprender, atentas y tratándose bien, a uno y al que tiene al lado, genera una atmósfera que resalta y se agradece en estos tiempos.
PRODUCIR FUEGO: No es fácil para los tiempos de hoy, ponernos en el lugar de nuestros antepasados que después de conservar el fuego durante años consiguieron producirlo. “Pirita, pedernal, el hongo yesquero, todo eso y algo más hace falta para que la chispa caiga en el lugar adecuado y el soplo divino avive la llama”.
TORNO: El trabajo con la arcilla nos amasa por dentro, las prisas se pausan y el torno, con su propio giro, nos centra.

PULIDOS: Los pulidos nos van mostrando, tras las capas imperfectas, los primeros brillos de los que será la figura final, siempre mejor de lo esperado.
MOLDES: La duplicación de objetos llega con el descubrimiento de la fundición de los metales. Hasta entonces todas las figuras que se hacían eran originales. Este paso supuso un cambio fundamental en la transmisión y continuidad de la experiencia.
FRAGUA: Fundir hierro exige alcanzar 1.500 grados de temperatura y danzar en torno a la fragua en un momento determinado teniendo en cuenta varios elementos: Todos y cada uno somos importantes para que se produzca esa sincronización, intensa y calma.
Te invitamos en los próximos meses a sumarte a esta experiencia reconfortante e inspiradora.




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